Saltar al contenido

Visitar Potes

visitar a potes
Rate this post

Visitar Potes con niños

Bienvenid@s a otra aventura de Airpekes, esta vez os contaremos como ha sido nuestra pequeña escapada al norte de España, donde nos propusimos visitar Potes, situado en la bella Cantabria.

 

visitar a Potes

Escapada a Potes y alrededores (2 al 6 de Febrero)
Vuelos Tenerife – Santander (2 adultos y 1 niño) i/v 72 €
Coche de alquiler Goldcar 5 días 170 €
1 noche en Santander + parking (Hospedaje Magallanes) 55 €
3 noches Apartamentos Casa La Abuela (Potes) 165 €
1 día de esquí en Alto Campoo (alquiler equipos, forfaits y 1 hora de clases para la niña) 150 €
Gastos 5 días comidas, gasolina y algún capricho 400 €
Total 1012 €

¿Cómo llegar a Potes?

En nuestra última escapada hemos decidido visitar Potes y sus alrededores, para ello hemos tomado un vuelo desde Tenerife hasta Santander.

En el aeropuerto alquilamos un coche con la agencia de alquiler de coches Gold Car y en unos 15 minutos llegamos al centro de la ciudad.

 

Pasamos una noche en Santander pero no pudimos disfrutar mucho ya que estaba cayendo el diluvio universal, así que en la medida de lo posible, conocimos las áreas más cercanas a nuestro alojamiento. Nos alojamos en el Hospedaje Magallanes que es un hostal muy básico pero que para pasar una noche está más que bien. Además el hostal tiene unos aparcamientos a unos 200 metros en los que puedes dejar el coche por cinco euros la noche.

El día en Santander no nos cundió mucho como dije anteriormente por el mal tiempo y tampoco hicimos una buena elección a la hora de comer, elegimos el restaurante el Puente porque un señor estaba ofreciendo publicidad en la calle y la verdad es que la comida es bastante regular aunque el precio tampoco es caro.

visitar a Potes

A día siguiente cogimos nuestro coche y nos pusimos rumbo a Potes, en carretera es alrededor de una hora y media, más o menos unos 100 km.

En nuestro camino hacia Potes hicimos dos paradas que nos gustaron mucho:

Cabezón de la sal y el bosque de secuoyas

El pueblo de Cabezón de la sal, es un pequeño pueblo con mucho encanto y muy cerquita, en el Monte Cabezón está el bosque de secuoyas gigantes. Este bosque fue plantado durante el franquismo, en los años 40, para dar madera a la industria, pero cuando crecieron lo suficiente para ser taladas ya no se necesitaban. Fue declarado Monumento Natural en 2003 y hoy en día es un hermoso bosque con un sendero para perderse y desconectar dentro de esta maravilla de la naturaleza.

Después de visitar el Monte Cabezón retomamos nuestro camino hacia Potes, este trayecto duró alrededor de una hora. Pasamos por el desfiladero de la Hermida y pudimos contemplar unos paisajes espectaculares.

Estancia en Potes

A nuestra llegada a Potes nos estaba esperando el dueño del alojamiento que habíamos reservado (Apartamentos Casa de la Abuela), la verdad es que es un señor muy amable, dispuesto a ayudar y aconsejarte en todo. Elegimos el estudio que estaba distribuido en dos plantas, en la planta inferior se encontraba la cocina, el salón y el baño. En la planta superior el dormitorio, con una cama super cómoda. Es un estudio muy acogedor y luminoso, con unas vistas impresionantes del entorno. Nos encontramos muy a gusto allí.

Potes nos enamoró por completo, nada más salir del coche percibimos el maravilloso olor a naturaleza que inunda el pueblo y en nuestro primer vistazo nos cautivó el paisaje que nos rodeaba. Es el lugar perfecto para relajarse y desconectar de la rutina diaria. Hacía bastante frío pero no es un problema llevando un buen abrigo, el pueblo es pequeño y se puede recorrer andando. Dimos un paseo por las calles empedradas del pueblo, admirando cada rincón que encontramos a nuestro paso y almorzamos en el asador Casa Llorente. La comida en el asador es deliciosa y el precio normal respecto a la calidad que ofrecen, el servicio también fue bueno. Recomendamos la carne a la parrilla y un buen vino de la zona, además si eres goloso/a te encantará el canónigo un dulce típico de la zona que me volvió loca.

En la tardecita visitamos el teleférico de Funte De, al que lamentablemente no pudimos subir porque no estaba funcionando, volveremos algún día para vivir la experiencia que debe ser espectacular. En esa zona había bastante nieve y aprovechamos pasar una rato divertido jugando con la peque a lanzarnos bolas de nieve, ya que en nuestra tierra, Tenerife, no lo tenemos tan accesible.

Para cenar elegimos el Rincón de Nisio y tampoco nos defraudó, la calidad-precio muy buena y el servicio también. 

Esquí en Alto Campoo

En nuestro segundo día en Potes quisimos hacer una excursión hasta Alto Campoo para pasar el día esquiando. El trayecto es un poco pesado y pensábamos que iba a estar más cerca pero tuvimos que ir por una carretera secundaria con muchas curvas y nos llevó casi dos horas por trayecto. 

Cuando llegamos a la estación alquilamos los equipos en Dimas Ski, hay varias opciones para alquilar y reservar clases en el parking justo antes de la entrada a la estación. Los equipos completos para 2 adultos y una niña de 4 años nos costó 44 €, además reservamos una hora de clases para Alessia y el precio fue de 36 €. 

Una vez en la estación compramos los forfaits. El precio por adulto era de 25€ y la niña no pagaba.

La estación de Alto Campoo nos gustó mucho, las pistas están muy bien y hay varios niveles de dificultad para todos los gustos. Pensamos volver allí en otra ocasión para esquiar más días ya que la relación calidad-precio es my buena, lo recomendamos 100%.

La experiencia de Alessia con la nieve fue estupenda, le encantó esquiar por primera vez y jugar con la nieve, es algo que no tiene oportunidad de hacer donde vivimos y lo disfrutó muchísimo.

Después de un día de esquí, Alessia disfrutó y lo hizo muy bien y Diana luchó por llegar al final de la pista que eligieron para debutar como esquiadora, acabamos todos destruidos y con ganas de una buena ducha y descanso.

Hicimos las dos horas de vuelta para llegar a Potes y como estábamos tan cansados, de camino paramos en un super y compramos la cena, así no tendríamos que salir a cenar.

Y así finalizó nuestro día de esquí.

Mogrovejo, Iglesia de Santa María de Liébana y Vega de Liébana

En el tercer día en Potes quisimos tomarlo como un día de relax, y visitamos algunos lugares cercanos e interesantes que nos recomendó el dueño de nuestro alojamiento.

La primera parada fue Mogrovejo, a mí particularmente me encantó, ya que de pequeña era una fan incondicional de Heidi y fue como trasladarse al escenario de la película, de hecho fue el escenario donde rodaron Heidi, la reina de la montaña. 

Es un pueblo con un encanto particular, en el que podría retirarme durante una temporada, rodeada de naturaleza y alejada del desenfreno de la rutina diaria. Además me parece un entorno ideal para que los niños jueguen al aire libre sin peligros, disfrutando y explorando  esa naturaleza.

Luego hicimos una breve visita al Monasterio de Santo Toribio de Liébana y a la Iglesia mozárabe de Santa María de Lebeña y continuamos para probar el riquísimo cocido lebaniego en la Vega de Liébana, concretamente en el restaurante Mesón la Vega. 

El Mesón la Vega es un pequeño restaurante que ofrece económicos menús del día y exquisitos platos de la gastronomía del lugar como el famoso cocido lebaniego. El cocido lebaniego se compone de una sopa de cocido y de segundo un cocido con carne, garbanzos, cecina, tocino, etc. Es un plato muy calórico pero muy rico. Lo acompañamos de un buen vino de la casa y para finalizar el canónigo de postre.

Volvimos a casa con las pancitas bien llenas y con ganas de una buena siesta, pero eso es imposible con la peque, así que descansamos un poco y nos pusimos rumbo al parque de Potes para que ella soltara todo la energía que tenía acumulada. Potes tiene un parque infantil bastante grande, así que si vais a Potes algún día, acordaros de visitar el parque con vuestros peques.

Después del almuerzo tan contundente no teníamos apenas hambre para la cena así que picamos algunas cosillas y nos bastó para cenar.

Como ir de Potes al Aeropuerto de Santander

visitar Potes

Llegó nuestro último día y con mucha pena tuvimos que despedirnos de Potes, pasamos nuestra última mañana en el pueblecito y tomamos la última comida en el Asador LLorente para ponernos rumbo al aeropuerto. Nos despedimos del olor a naturaleza, los hermosos paisajes, la rica gastronomía y la tranquilidad del lugar para volver a la rutina. Recomendamos muchísimo que hagan una visita a este entorno mágico que sabrán disfrutar al máximo y les hará olvidarse del estrés y recargar pilas para la vuelta al día a día.

Espero que hayan disfrutado este post y que nuestros consejos les sirvan para sus futuros viajes si deciden visitar Potes.

¡Hasta la próxima!

A %d blogueros les gusta esto: