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Viajar a Dublín con niños

viajar a Dublin con niños, Irlanda, Dublin

                      Visitar Dublín con niños

Cada año, antes de Navidad, hacemos una escapada a alguna fría ciudad europea, donde podamos empaparnos del espíritu Navideño propio del mes de Diciembre. Esta vez ha tocado el turno de viajar a Dublín.

Vuelo con Ryanair 349,75 €
Estancia 4 noches Holiday Inn Express Dublin City Centre (Desayuno Incluido) 357,05 €
Excursión 1 día Acantilados de Moher 123,48 €
Gastos (comidas, transportes y otros) 550,50 €
Total para 2 Adultos y 1 Niña 5 días 1380,28 €

 Como ir del Aeropuerto al centro de Dublín

El primer día llegamos muy tarde a Dublín ya que nuestro vuelo aterrizó a las 23:45. Para llegar al hotel desde el aeropuerto, escogimos la empresa de autobuses Aircoach. La ruta 700 nos deja justo al lado del hotel en O´Connell Street.

La duración del trayecto era de alrededor de 20 minutos. Se puede reservar con antelación a través de este Link: 

https://www.aircoach.ie/route-700-dublin-airport-dublin-city-centre

Llegamos al hotel, tomamos una ducha y nos metimos en la cama directamente. Queríamos aprovechar el máximo de horas de descanso y estar frescos al día siguiente, para disfrutar de todos los encantos que tiene Dublín.

O´Connell Street y Phoenix Park

Nuestro segundo día, después de tomar un delicioso desayuno en el hotel, optamos por visitar la zona de O´Connell Street, que es una amplia avenida repleta de tiendas y restaurantes y una de las principales zonas comerciales de Dublín.

En esta avenida podemos ver varios monumentos importantes, como la espiral (The Spire). Una aguja de 120 metros, construida donde antiguamente se encontraba el monumento Nelson´s Pillar, destruido durante uno de los ataques del IRA. La estatua de Daniel O´Connell que da nombre a la calle y las de Sir John Gray, James Larkin entre otras.

Otro de los monumentos importantes en O´Connell Street es el edificio de la Oficina de Correos, construido en 1818 y fue el lugar donde se proclamó la República de Irlanda. En una calle transversal, pudimos visitar un mercadillo callejero con muchos artículos navideños. En la misma calle vimos un centro comercial (Ilac shopping centre),  que ofrecía una experiencia con Santa Claus.

Buscamos por internet y la reservamos para visitar a Santa con nuestra peque un día antes de nuestra partida, sabíamos que le haría mucha ilusión. No podíamos viajar a Dublín y dejar pasar esta oportunidad.

También destacamos la existencia de un mercado de fruta y verdura con productos muy ricos y a buen precio.

Para terminar nuestro primer día elegimos visitar el Phoenix Park y fue una muy grata experiencia. Pudimos dar de comer a los ciervos que viven allí libremente. Antes de ir, compramos unas zanahorias en el mercado y tomamos un taxi que nos llevó justo a la zona donde estaban los ciervos.

Fue una experiencia preciosa tanto para nosotros como para nuestra pequeña. Los tuvimos tan cerca que pudimos darles de comer de nuestras manos. Son muy pacíficos y no suponen ningún peligro, así que si os animáis no dudéis en comprar alguna zanahoria para alimentarlos.

Para comer elegimos el pub que estaba justo debajo del hotel el «Murrays Bar«, se come muy rico a precios de Dublín, pedimos 3 platos , 2 Guinness ,1 botella de agua y un postre por 60 €.

 Excursión acantilados de Moher

El tercer día abandonamos la fría y gris, pero encantadora Dublín para visitar los acantilados de Moher. Elegimos la compañía Paddywagon, que tiene tours en español y así resultaría más entretenido para nuestra hija. Nos encantó esta excursión, en la que el guía nos explicó con mucho detalle gran parte de la historia de Irlanda y de los lugares que visitamos. 

El autobús era muy cómodo y tenía wifi. La primera parada fue en el castillo de Dunguaire. Bajamos e hicimos un recorrido para ver el castillo de cerca y pasamos con el autobús por el pueblo pesquero de Kinvarra.

Seguidamente fuimos a visitar los «Baby Cliffs«, que son unos acantilados parecidos a los Moher pero en miniatura.

Paramos a comer en un pueblecito llamado Doolin que aún tenemos en la memoria por la rica comida que degustamos en  Fitzpatrick’s Bar, mmm qué buenos recuerdos!

Y finalmente llegó el momento de visitar los «Acantilados de Moher«, que se elevan 120 m sobre el océano Atlántico en el punto llamado Hag’s Head y se extienden a lo largo de 8 kilómetros hasta alcanzar una altura de 214 m en el punto más alto. El guía nos dijo que tuvimos suerte porque hacía un día precioso, aunque en realidad era un día muy frío y gris, teniendo en cuenta que vivimos en Canarias, no podemos imaginarnos como puede ser un mal día en Irlanda.

Ciertamente, pudimos disfrutar de unas vistas y paisajes impresionantes en los acantilados Moher y recomendamos esta visita si vais a viajar a Dublín. A la vuelta paramos en castillo de Bunratty, tomamos un café en una de las cafeterías y nos pusimos nuevamente en marcha rumbo al hotel.

Esa noche estábamos tan cansados que compramos algo de comer en el super y lo comimos en el hotel.

              Santa Claus Experience y Temple Bar

El cuarto y último día lo dedicamos a realizar la “Santa Claus Experience” y la verdad es que fue una gran sorpresa, no esperábamos que estuviera todo tan bien montado para los peques.

Comenzamos el recorrido accediendo a una recepción, en la que una amable elfa te llevaba hasta una habitación o sala de espera antes de ser llamado por Santa Claus. Allí los niños podían pintar y jugar. Entraban dos niños por sesión junto a su familia.

La elfa invitaba a los niños a abrir la puerta con las palabras mágicas y tres golpes que nos llevaría hasta la sala de correos donde Santa Claus recibe y almacena todas las cartas. Allí un gracioso elfo nos contaría cómo Santa Claus recibe y procesa las cartas de todos los niños del mundo.

Después llega el momento de visitar a los renos que tiran del trineo de Santa Claus, aunque son muñecos están muy bien hechos y van nombrando a cada uno y explicando su cualidad.

Antes de pasar a ver a Santa los niños podrán montar en el trineo y serán protagonistas del juego que el elfo hace con ello, hasta llegar el momento tan ansiado por los niños de ver a Santa Claus.

Allí Santa contará al niño cosas de su vida. Sorprendentemente Santa sabe muchas cosas como la edad, el nombre e incluso lo que ha pedido para Navidad el niño, este Santa lo sabe todo! Además Santa le dio un regalito a los niños, que estaban alucinando con todo lo que pasaba. El precio de esta experiencia es de 23 €.

No nos quedaba mucho más tiempo y el clima no acompañó demasiado, así que decidimos visitar la zona de Temple Bar. Temple Bar es nuestra zona favorita en Dublín. Allí podemos encontrar mercados de comida, libros y el barrio en sí que es precioso y te enamorará.

En esta zona hay muchos pubs típicos irlandeses y aprovechamos esa noche para cenar en un pub que nos encantó. Será otro de esos momentos que guardamos en la retina cuando hacemos un viaje, el «Old Storehouse» con buena comida y buena música típica irlandesa. El precio de tres platos, 2 Guinness, una botella de agua y postre 57 €.

Aunque nosotros no entramos por falta de tiempo, si pudimos pasar por delante de la fábrica Guinness y aunque nos hubiera gustado entrar, así como a la biblioteca del Trinity College y la cárcel del Kilmainham, quedará pendiente para la próxima vez que decidamos viajar a Dublín.

El quinto día sólo nos cundió para desayunar, pasear un poco por la zona y esperar el bus que nos llevaría al aeropuerto para tomar el vuelo rumbo a nuestra rutina en Tenerife.

Algunos consejos de viajar a Dublín

-En conclusión, como siempre hacemos en todos los lugares, disfrutamos el viaje a Dublín a tope y nos encantó la gente. 

-Al ser el mes de Diciembre, pensamos que íbamos a encontrar un mercadillo típico de Navidad, con su feria, puestos de comida al estilo alemán esas cositas como en Edimburgo y Londres,  pero en Dublín no había.

-Aunque hacía un frío terrible,  nos llovió sólo un día de nuestra estancia, así que nos consideramos afortunados. 

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-Los precios, aunque son más altos que en España, tampoco son tan diferentes de cualquier gran ciudad europea, íbamos un poco asustados por la gente que nos decía que era carísimo, pero no es para tanto. 

-Para movernos usamos my taxi, funciona bien y no es muy caro. 

-El guía de la excursión, nos comentó, que en los alrededores de Dublín hay lugares preciosos para visitar, así que sí vais a viajar a Dublín y vais con tiempo no dudéis en recorrerlos.

Espero que os haya gustado y os haya sido útil, hasta la próxima!